Después de participar en el Tercer Vasallaje de los 25 y de salir de nuevo con vida por sorpresa, Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) se enfrenta a su batalla más complicada en Los juegos del hambre 3,(dirigida por Francis Lawrence) que adapta la primera parte de la novela de Suzzane Collins "Sinsajo".
En el desenlace de la película, se ve a una malherida e incluso afectada mentalmente Katniss que deberá adaptarse a su nueva vida después de que los rebeldes del 'desaparecido' Distrito 13 la rescaten de la Arena al final de la 75 edición de los Juegos. Pero Peeta Mellark (Josh Hutcherson) no corre la misma suerte y, junto a otros tributos, es capturado por el Capitolio, que lo somete a terribles torturas psicológicas, que incluso le hacen dudar de sus verdaderos sentimientos hacia Katniss.
La vida en el Distrito 13 no es tan fácil como Katniss se imaginaba, y mucho menos ahora que le faltan aliados. No puede contar con Finnick Odair (Sam Claflin), muy alterado por el rapto de su prometida Annie Cresta, y tampoco con su mentor Haymitch Abernathy (Woody Harrelson), en el que no puede confiar después de que la engañara ocultándole su plan de rescate. A eso hay que sumarle la difícil relación con Alma Coin, presidenta del Distrito 13 que desea por todos los medios convertirla en símbolo de la revolución y valerse de su categoría de Sinsajo para contagiar al resto de los distritos. ¿Es Peeta el mismo de siempre? ¿Será peor la guerra que los Juegos del Hambre?
Son preguntas que quedan en el aire pendientes de respuesta en la segunda parte, que espera ser estrenado en noviembre de este año.
Como opinión personal me ha encantado, es de esas películas que podría ver varias veces sin problema, al no haber leído el libro no puedo valorar su adaptación pero me quedo con el grato sabor de no haber gastado (con lo caras que están ahora las entradas) en vano.
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